No creo en los horóscopos, y mucho menos en esas teorías que definen tu carácter según criterios zodiacales casi tan sólidos como los argumentos políticos de Acebes. Pero lo cortés no quita lo valiente: a cabezota no me gana nadie, y ése debe ser el único acierto de mi descripción astral. ¿Y a qué viene esta reflexión estúpida? A que queda menos para mi cumpleaños... y, este año sí, lo voy a celebrar.
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